La nostalgia heredada
Obra plástica de Gaby Fuentes
Algo nos punza cuando vemos las piezas de Gaby Fuentes.
Independientemente de la pericia de la hechura de sus dibujos y de sus muñecas, nuestra interlocución con sus piezas va más allá de su virtuosismo.
En ellas vemos elementos que se encuentran en nuestra memoria y que quizás ni siquiera podamos ubicarlos cronológicamente, pero que sin embargo se quedan provocando un cierto malestar placentero.
Los creadores continuamente están buscando esa relación dialéctica con el espectador al momento de codificar sus piezas, le imprimen su ideología, puntos de vista, opiniones o gustos, regularmente de forma conciente; pero también inconcientemente, dejando así rendijas para abrir la obra y poder hacer lecturas e interpretaciones de la misma.
Partiendo de aquí, nos preguntamos ¿porqué me duele y porqué me gusta ver las piezas de Fuentes?
Una posible respuesta puede ser: La Nostalgia.
Es entonces cuando nos acercamos a los dibujos y nos percatamos que el estilo del trazo semeja a los que aún emplean los dibujantes de la antigua escuela; de igual forma, nos damos cuenta que sus muñecas están realizadas por objetos que fácilmente tienen ya 30 años de antigüedad.
Sin ánimo de desacreditar los sentimientos de aquellos que están estudiando o terminando su licenciatura, ¿cómo relacionar la tristeza de una dicha perdida en una creadora que va entrando en sus veintes, que utiliza estilos y materiales que generacionalmente no le tocaron?
Una forma de acercarnos a esta interrogante puede ser considerando la teoría de los Memes de Richard Dawkins.
Dawkins propone que los Memes son unidades de información que debemos aprender si queremos que la cultura continúe, desde un gesto o una frase, hasta estructuras más complejas; si sobreviven, se demuestra que esa unidad de información ha sido exitosa, de forma análoga a los genes en la evolución humana.
Así, las tradiciones y las creencias son Memes que se transmiten verticalmente por nuestros familiares mayores (hermanos, padres, tíos, abuelos); teniendo cabida también ciertas consideraciones sobre los gustos, sobre todo aquellos que trascienden las fronteras epocales.
Es precisamente aquí donde entendemos un poco más a Fuentes, puesto que para desarrollar una nostalgia sobre estilos de ilustración y los materiales empleados para sus muñecas, tuvo que haber convivido en su infancia en algún lugar donde los objetos decorativos no seguían necesariamente a la moda imperante, como lo pudo haber sido la casa de sus abuelos; siendo ahí en donde de cierta forma heredó el gusto por tal o cual dibujo (el cual incluso pudo haber sido la portada de algún disco de los 60’s ó 70’s), por la ornamentación de la casa y quizás también por la bisutería guardada en alguna caja por ahí.
Cabe mencionar además, que en un ámbito artístico en donde la nostalgia de los veinteañeros tiene que ver con imágenes de 8 bits y apropiaciones de dibujos animados (los cuales cada vez son más manga), Gaby Fuentes nos recuerda que somos producto de una cultura, obtenida principalmente a partir de la familia, la cual cada vez es menos rural y cada vez más urbana.
Y que aún con todo, continúa heredando valores y gustos que seguirán formando parte de nuestra identidad, por difusa que ésta a veces pueda ser.
Alfonso Guevara
Octubre de 2009



