Intervenciones In Situ
Una de las relaciones sensibles (estéticas) que el ser humano tiene es principalmente con su entorno. Así sea en un desierto, en las montañas, en la playa o en una ciudad; éste tendrá que involucrarse con su medio ambiente.
El hombre de nuestro tiempo es principalmente citadino, es alguien acostumbrado a construcciones impresionantes; a medios de transporte que nos ahorran tiempo; a redes de telefonía fija e inalámbrica; e incluso a tener electricidad prácticamente en cualquier lugar.
Sin embargo para tener todo lo anterior, tenemos que consumir recursos naturales, modificamos drásticamente el medio ambiente natural para nuestras conveniencias económicas, y quien diga que es por nuestra comodidad (para mantener nuestro estilo de vida) tiene que aceptar que entra también en este tipo de consideraciones.
Mucho se ha hablado del respeto a nuestro planeta y de las acciones que debemos tomar para ello. ¿Cuántos de nosotros separamos la basura?; ¿Cuántos traemos vehículos con grandes motores que consumen mayor cantidad de recursos fósiles?; ¿Cuántos de nosotros simplemente no tiramos basura en la calle?
Más allá de un discurso panfletario, con esta exposición pretendemos establecer un diálogo lúdico con las piezas que aquí hemos puesto.
Primero que nada fueron recibidos por una alfombra verde, de ese pasto que es natural, pero que se vende por metro cuadrado, y que aún puesto en un jardín, no deja de lucir artificioso.
Por otro lado, hay una hipótesis de que la naturaleza de cualquier forma mantiene un equilibrio, así vemos plantas silvestres en prácticamente cualquier lugar en donde haya un poco de tierra; de ahí entonces que se topen con algunas inusuales macetas.
De igual forma, no podemos pasar de lado el revisar nuestra fascinación por el uso de los productos sintéticos, estamos tan acostumbrados a ellos que nos han hecho perezosos en muchos aspectos (las bolsas de los supermercados son sólo uno de ellos).
Y finalmente, no dejen de compartir su mesa con un pequeño árbol, quizás no tenga mucho que contar todavía, pero les aseguramos que probablemente alguno de ellos seguirá aquí para que nuestros descendientes puedan aprender de ellos.
Alfonso Guevara
Curador
Abril de 2009





