Honestidad.
Exposición individual de Francisco Chapa ‘Spinn’.
Sala de proyectos visuales. Centro Cultural Plaza Fátima.
Lo peor que puede pasar al salir de una exposición es que nos vayamos con indiferencia; bajo este principio, quizás el ideal sería que estuviésemos extasiados ante lo visto.
Sin embargo, muchas veces nos vamos con ciertas preguntas y reflexiones, absortos, conducimos de regreso a casa e incluso nos vayamos a dormir pensando en lo que vimos, y eso probablemente sea igual de valioso.
Después de ver la expo de Spinn, la idea que me quedó en la mente es: Honestidad.
¿Por qué la obra de Francisco Chapa puede ser considerada honesta?
Hay quienes dicen que en esta ciudad ya hay muchos artistas, si contamos a todo el universo de pintores, escultores, dibujantes, fotógrafos, artistas multidisciplinarios, y cineastas, y si sumamos también a los artistas callejeros (grafiteros, estencileros, stickers, etc.), entonces sí, hay demasiados artistas en la zona.
Ahora bien, así como es arriba es abajo, y no todos los creadores – como todas las personas – son del todo honestos. Hay algunos que en su afán de tener reconocimiento son capaces de traicionar a otros y sobre todo a sí mismos.
En los últimos años, ha ido creciendo la tendencia del Street Art. Mundialmente, ya hay artistas visuales que han forjado su carrera primero en las calles y después en los museos y galerías; incluso, en ciertos circuitos galerísticos, como en San Francisco, se puede considerar que el uso de los símbolos del graffiti y el aerosol forma parte ya de un código postal.
Obviamente, siempre habrán quienes quieran insertarse en estas corrientes y ahí es cuando la discusión pasa a ser más ética que estética. ¿Qué tan válido es que un artista clasemediero – por no decir burgués – que su acercamiento a la cultura popular no va más allá de haber ido a algún par de cantinas de Ave. Madero, quiera de pronto convencernos de que toda su vida ha rayado clandestinamente las paredes con spray?
Aquí es donde Spinn, tanto como artista como persona, gana cualquier argumento al respecto. Estamos ante un verdadero artista callejero y no ante alguien que nos quiera engañar de serlo; basta con ver sus piezas para confirmarlo.
En su exposición en la Sala de Proyectos Visuales de Plaza Fátima, es innegable que niegue la cruz de su parroquia, ya que una línea completa de sus piezas tienen una fuertísima referencia al graffiti, pero Francisco no busca su redención ni el gesto contracultural gratuito, lo hace de forma orgánica, como una evolución natural de su estilo.
Y de su extensa producción, sus dibujos y collages son los que lucen más maduros, como quien tiene libretas llenas de dibujos con bolígrafo al paso de los años.
Francisco Chapa nos recuerda que no todos los artistas egresan de las universidades; que nuestra comunidad también tiene un importante bagaje cultural dentro del terreno de lo visual y no sólo del musical; y por último, nos recuerda que aquél que quiera dedicarse al arte, tiene que hacerlo desde su propia naturaleza, ya que quienes mientan con tal de tener un rato el spotlight, terminarán irremediablemente en las penumbras.
Alfonso Guevara / Noviembre 2011.





