El placer de volar. ¿Ventana o Pasillo? Exposición individual de Hugo Garza. La Máquina Arte Contemporáneo.
El subirse a un avión por lo regular siempre conlleva una serie de acciones que hacemos casi a un nivel de ritual: hacer la maleta; revisar el pase de abordar; elegir la ropa con la que viajaremos; ver si en la maleta de mano no llevamos algún recipiente reactivo u objeto punzocortante; revisar los documentos que debemos tener con nosotros; llegar a tiempo al aeropuerto y pasar por todas las inspecciones necesarias para así estar en la sala de abordar y finalmente, después de otro rato, subirnos al avión y entonces poder sentir la emoción de la aceleración que se toma al despegar.
Quizás la mayoría de nosotros, simples mortales, realicemos algunos 4 vuelos redondos al año.
Imaginemos ahora a alguien que haga varios vuelos por semana y pongamos un hipotético número de 200. De antemano la emoción que para nosotros pudiera significar, seguramente se ha de transformar en una costumbre que en ocasiones pudiera resultar en tedio.
Justamente, es la situación en la que Hugo Garza se encuentra. Por motivos profesionales, tiene que realizar al año más vuelos de los que una persona promedio realiza en su vida. Obviamente, la relación sensible que Hugo tiene con las aeronaves es muy distinta al resto de nosotros. Y no hay mejor forma de adaptarse a los tiempos muertos o a una rutina, que por medio de la creación.
Garza tiene años produciendo arte, habiendo adquirido ya un muy buen nivel con su obra gráfica, que tanto figurativa como abstracta, luce compacta y madura. Sus referencias hacia los aeroplanos van desde lo meramente costumbrista hasta lo meramente estético, con un sutil tinte de humor que se deja entrever en algunas de ellas.
Cabe aquí hacer un reconocimiento especial a todos aquellos profesionistas que, además de realizar una labor para obtener ingresos, ponen en práctica su creatividad, ya sea escribiendo poesía, cuentos, o bien, dibujando o pintando; para alguien que ha dedicado su vida profesional en estos temas, es realmente refrescante ver personas que se comprometen en desarrollar una actividad cultural con intenciones intelectuales; en otros países, principalmente en Europa, esto es muy común y tiene un impacto positivo, ya que al subir el nivel cultural, sube a la par el educativo (si, también ocurre al revés), con sus consabidos beneficios para toda la comunidad.
Es por esto, que habremos de agradecer que haya profesionistas como Hugo, que van más allá de su quehacer cotidiano, proponiendo imágenes nuevas e interesantes; y también habremos de motivar a que más personas que se acerquen al arte, ya sea apreciándolo, adquiriéndolo o incluso produciéndolo, ya que es la única forma en que se acrecienta el bagaje cultural de una sociedad.
Alfonso Guevara. Diciembre 2011.





